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Un camino humilde hacia la santidad. Página del Vicepostulador de la Causa de Fray Leopoldo
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En la Eucaristía, la Iglesia "celebra el memorial del Señor resucitado, mientras espera el domingo sin ocaso en el que la humanidad entera entrará en tu descanso" (Prefacio Dominical X).
En los santos es fácil distinguir e individualizar las señales de sus devociones particulares. En nuestro santo limosnero la devoción a la Eucaristía ocupa la primacía de su vida; él, a ejemplo de San Francisco, se llena de amor y reverencia ante el Santo Sacramento. En el Cenáculo, Dios encarnado se esconde en el hombre Jesús, a fin de que los hombres puedan conversar y comer con Él, en una intimidad que anula toda distancia. Es todo un prodigio; pero el Dios-Hombre va aún más lejos: en un poco de pan y en un poco de vino esconde la divinidad y la humanidad. Esto es algo verdaderamente inaudito. Ante la Eucaristía sólo se puede decir: ‘¡Aquí reina el Amor!’
Y mientras leemos y releemos estas palabras de Jesús, nos parece ir fotografiando, paso a paso, a Fray Leopoldo, el cual no sólo centró su vida de piedad en la adoración del Santísimo Sacramento, sino que, si hubiese podido, hubiese incluso dormido dentro del sagrario. Por la participación en la Eucaristía se conoce al cristiano y la madera del santo.
Tomad un imán potente y ponedlo junto a un trozo de hierro: el hierro se sentirá irresistiblemente, atraído por el imán. La imagen explica bastante bien la relación Eucaristía-Fray Leopoldo: relación imán hierro. Con una diferencia: mientras el hierro, sintiéndose atraído, sólo se adhiere al imán, el hombre atraído por la Eucaristía, es transformado y transfigurado en la vida misma del Hijo de Dios: “No soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20).
Y con esto, sobre Fray Leopoldo lo hemos dicho casi todo; sólo haría falta cambiarle el nombre por el de Cristóbal, porque verdaderamente él fue un verdadero portador de Cristo. Cristo lo atrae, Cristo lo ciñe fuertemente, Cristo lo posee, Cristo lo inspira, Cristo lo mueve, Cristo lo dirige.
Antes de hacerse religioso y antes de dirigirse a las faenas del campo, participaba asiduamente en la misa diaria del pueblo y en la santa Comunión. De religioso no pasó un solo día sin recibir a Jesús.
Alfonso Ramírez Peralbo, Vicepostulador
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