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Un camino humilde hacia la santidad. Página del Vicepostulador de la Causa de Fray Leopoldo
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En junio de 1983, la Caja General de Ahorros de Granada, en su viejo edificio de la Plaza de Villamena, (hoy convertido en un hotel de cinco estrellas) acoge la exposición “Fray Leopoldo de Alpandeire visto por Manuel López Vázquez”. Sólo un cuadro, un autor y un personaje, tres elementos unidos armónicamente por unos pinceles admirables que engrandecieron al pintor, al personaje retratado y al cuadro mismo que hoy se conserva en el Museo de Fr. Leopoldo. Sobre esta obra escribió en su día D. Julio Abad Mata, Director General de la Caja: “Si importante es la obra del pintor por lo que supone de técnica y amor, más lo es en mi opinión, la humilde y trascendente tarea de un hombre sencillo que nacido en la Serranía, vino a Granada a trabajar por los demás”. Pero, ¿quién era Manuel López Vázquez? Digamos de entrada que es un pintor, de fama universal, profundamente enamorado de su tierra, que amó locamente su Granada natal, arraigado hasta el fondo en el barrio del Albayzín, cuya esencia y rincones mostró en una magna exposición, en 1998, en el Centro Cultural de la General, con cerca de 200 obras, bajo el título “Albayzín, Crisol de arte”.
Manuel López Vázquez, nace el día 7 de abril de 1920, en la Carrera del Darro, Granada. En su infancia asiste a las Escuelas del Ave María y al término de la jornada escolar inicia desde la niñez su formación con el pintor y restaurador granadino, Rafael Latorre, en su estudio-taller de la Carrera del Darro, donde comienza a aprender los secretos y técnicas de pintor y restaurador. Más tarde, entre los años 1930 a 1935, prosigue su aprendizaje en la Escuela de Artes y Oficios de Granada, teniendo como profesor de dibujo a Joaquín Capulino. A principios de los años treinta, durante las fiestas del Corpus Christi, la Sociedad Económica de Amigos del País, convocaba concursos de pintura sobre temas granadinos. El muy joven López Vázquez fue ganador del primer premio con la obra “Carrera del Darro” y al año siguiente ganó el accesit con “Patio del Torreón Árabe”.
A partir de 1940 abre su propio estudio, que después ubicará definitivamente en el Carmen de Ntra. Sra. de la Paz. Contrae matrimonio con Trini Rodríguez Fontana en octubre de 1945, en la Iglesia de S. Pedro y S. Pablo. De este matrimonio nace su hija Mari Trini, bautizada en la Iglesia de S. Gil y Sta. Ana. Toda una vida relacionada con la Carrera del Darro. Colaboró en la fase previa a la inauguración en 1958 del Museo de Bellas Artes de Granada y en la restauración de múltiples obras de los fondos del Museo. Realiza trabajos de restauración para diversas instituciones de Granada: Museo de Bellas Artes, Museo Hispano Musulmán, fondos del Museo del Prado en el Patronato de la Alhambra, Capilla Real, Catedral, Palacio Arzobispal, Monasterio de La Cartuja, Diputación Provincial, Universidad de Granada, Fundación Rodríguez-Acosta, Legado Gómez Moreno, Museo Casa de Los Pisa…
Participó en numerosas exposiciones colectivas en Granada, Barcelona y Madrid. Pintor asombrosamente fino y delicado que cada año sorprendía con alguna obra de arte. En 1980 fue célebre su exposición sobre “El camino de san Juan de Dios en Granada”, expuesta permanentemente en el Museo Casa de los Pisas, Sala López Vázquez. Su obra sufre un “impase” desde 1983 a 1988, tras la enfermedad y muerte de su esposa Mari Trini. Reemprendería luego su actividad como pintor y restaurador, deleitando a todos con el ir y venir de su pintura, sus obras, restauraciones, exposiciones que salían a diario de su albayzinero “taller de pintura”.
Fue miembro de la Comisión Diocesana para el Patrimonio Cultural de la Iglesia y Académico Numerario de la Real Academia de Ntra. Sra. de las Angustias de Granada desde 1989. Son atractivos los títulos de sus numerosas exposiciones temáticas: “Pinturas y dibujos” (1991), “Pinceladas evocadoras de Granada” (1993), “Corpus, Toros y Granada” (1995), “El Darro y su entorno” (1996). En el 2001 expone en la Casa de los Pisas una serie de tablas doradas inspiradas en la escuela flamenca, de Vírgenes orantes y con Niño.
Manuel López Vázquez, llegó al cielo de sus doradas Inmaculadas el 4 de octubre del 2004, pero sus pinturas siguen dorando nuestras retinas de belleza y devoción.
En mayo de 2005, en el Monasterio de la Concepción, se celebra la exposición sobre la Inmaculada Concepción “A María no tocó el pecado primero”. Dentro de esta exposición, como homenaje, hubo una sala dedicada exclusivamente a Manuel López Vázquez, con algunas de sus obras más significativas y relacionadas con la iconografía mariana, “Inmaculada”, “Inmaculada Niña”, “Renacimiento y Barroco”, así como diversas Vírgenes con Niño, entre las que destaca la “Virgen de las granadas”.
Sobre la tabla de Fr. Leopoldo de Manuel López Vázquez, no pueden faltar estos dos testimonios: “Esta tabla de López Vázquez, testimonio de contemporaneidad, enriquece la iconografía de nuestro fraile, ya que en ella ha logrado el pintor una cumplida biografía. Quienes conocieron a Fr. Leopoldo no pueden sentirse defraudados, más bien sorprendidos de haber recuperado su imagen en un gesto habitual de humana y seráfica compostura.
En la figura central, el acierto del pintor para reflejar y compendiar aquella vida, seriamente anclada en Dios, es indudable. Ha captado su expresión de contemplativo; … la plegaria constante en los labios, desgranando las cuentas de su rosario en sus taumatúrgicas ‘tres avemarías’, para dar y vivir la esperanza” (Fr. Ángel de León).
Cuando a López Vázquez le propusieron la idea de pintar a Fr. Leopoldo, manifestó que: “El tema me agradó de inmediato, ya que consideré al personaje muy atractivo plásticamente, de gran humanidad y, a la vez, tan profundamente enraizado en Granada, que los que le conocimos aún creemos verle por calles y plazas, rodeado de aquel especial halo de virtud y espiritualidad. Ahora bien, …la composición del cuadro, la llevo a cabo mediante una actitud orante del laico capuchino, con el rosario entre las manos, pidiéndole a la Virgen, de la que él era tan devoto, ayuda en su diario caminar como hermano limosnero por la ciudad de Granada.
Fr. Leopoldo es parte de Granada y, por ello, en este paisaje granadino queda plasmado el convento de los Capuchinos, su compás tan romántico, la huerta que con tanto cariño cuidó, el Hospital Real en el que a tantos enfermos consoló, el barrio de San Lázaro con esa Cruz Blanca ante la que detenía sus pasos unos momentos para orar, y la ermita e San Isidro donde, asimismo, penetraba para rezar ante el Santo”.
Alfonso Ramírez (Vicepostulador)
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