Fray Leopoldo De Alpandeire

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sábado 16 de mayo de 2026

Sábado de la VI semana de Pascua

Día de San Horonato, San Juan Nepomuceno
Tiempo Pascual

Textos

Pasado algún tiempo en Antioquía, emprendió Pablo otro viaje y recorrió Galacia y Frigia, animando a los discípulos. Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras. Lo habían instruido en el camino del Señor y exponía con entusiasmo y exactitud lo referente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan. Apolo, pues, se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Áquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Una vez llegado, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.

Palabra de Dios.

R/. Dios es el rey del mundo.

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. /R.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. /R.

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso. /R.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Yo os aseguro, que si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

Palabra del Señor.

Palabras hermosas y consoladoras, que nos muestran a Dios Padre vuelto amorosamente hacia nosotros. Ha llegado la hora de vivir en la oración del Padrenuestro, de vivir abiertos a ese Padre que “sabe de qué tenéis necesidad” (Mt 6,8), a quien no tenemos que informar de nada, porque “no ha llegado la palabra a mis labios y tú, Señor, te la sabes toda” (Sal 139,4). Jesús, nuestro hermano (Heb 2,11), nos garantiza su mediación ante su Padre y nuestro Padre (Jn 20,17). Esta espiritualidad “filial”, de hijos en el Hijo, nos permite orar: “Bendito sea Dios que nos ha elegido para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo” (Col 1,3-5). Saber y saborear esto es una verdad profunda y consoladora, que nos ayuda a transitar con esperanza por los caminos de la vida (Sal 23,4.1).