Fray Leopoldo De Alpandeire

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martes 28 de abril de 2026

Martes de la IV semana de Pascua

Día de San Luis María, San Pedro Chanel
Tiempo Pascual

Textos

En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor. Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.

Palabra de Dios.

R/. Alaben al Señor todas las naciones.
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sion
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R/.

«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí».
Se dirá de Sion: «Uno por uno, todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R/.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Este ha nacido allí». Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R/.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Palabra del Señor.

La escena discurre en el atrio del templo. Jesús está aprovechando el tiempo para revelar su verdad más profunda; una verdad que inquieta a los líderes religiosos y también a la gente. “¿Hasta cuando vas a tenernos en vilo?”. Le piden que les diga definitivamente si es el Mesías. Jesús responde remitiendo a las obras que hace en el nombre del Padre, pero que sus prejuicios les impedían reconocer, porque “no sois de las ovejas de mi rebaño”; solo pueden ser percibidas por los que están abiertos a la fe. Solo esos pueden reconocer su unidad con el Padre. ¿Nos reconocemos como ovejas de su rebaño? Lo sabremos si escuchamos su voz y vivimos su palabra. Eso no nos facilitará la vida, pero nada ni nadie podrán arrebatarnos de su mano. ¿Nos tiene en vilo Jesús?