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Un camino humilde hacia la santidad. Página del Vicepostulador de la Causa de Fray Leopoldo
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En nuestro tiempo y sociedad, los santos como el Beato Leopoldo cumplen una función social, comunitaria. Él ha aportado riquezas espirituales, consuelo, bondad, dulzura, caridad, sencillez, limpieza…, al fatigoso discurrir de la caravana que somos los hombres en la tierra. Fray Leopoldo ha realizado una trayectoria idéntica a la nuestra, inmerso en los problemas vulgares que a todos nos atenazan. La estatura de un hombre a otro, de una mujer a otra mujer, varía en realidad muy poco: sufrimos y gozamos con los mismos dolores y las mismas alegrías. Lo que cambia es el tono, la música que ponemos a nuestra existencia.
Todo esto y mucho más, se pudo ver y vivir en nuestra Fraternidad de Granada el último día 9, fiesta del Beato Leopoldo.
Él que se hizo religioso para vivir alejado del mundo, fue empujado por la obediencia a librar la dura batalla del evangelio en plena calle. Cuando supo que el Diario Ideal de Granada sacó una nota con motivo de sus bodas de oro de vida religiosa, se lamentó diciendo: “Y ahora ¡hasta nos sacan en los papeles!”. Él, mientras más se escondía, más lo buscaban; de religioso buscador, pidiendo la limosna diaria, se convirtió en religioso buscado.

Ni siquiera la tan necesaria lluvia impidió que la gente, sus devotos, llegaran desde primeras horas de la mañana hasta su tumba; apenas se abrieron las puertas de la iglesia, la cripta se llenó y ya no cesaron de llegar devotos a lo largo de todo el día; bien es verdad que las fuertes lluvias recientes por toda Andalucía, carreteras cortadas, inundaciones, trenes que no funcionan, evitó la llegada de tantas excursiones, pero el flujo incesante de peregrinos, empujados por la devoción y el fervor a Fray Leopoldo, pujaban por entrar en la Iglesia y bajar a la tumba. El nuevo ascensor que baja hasta la tienda y la cripta no paró en todo el día.
La fiesta se celebró con un triduo al Beato los días 7, 8, y 9, predicado por el H. Benjamín Serrano, Guardián de la Fraternidad Capuchina de Gijón. Fue un gran acierto, su palabra cálida y reposada llegó a los oyentes escuchando cómo la sabiduría de Fray Leopoldo, al igual que la de Salomón, fue una sabiduría que viene arriba, que da sabor a las cosas, al saborear las cosas de Dios. De ahí hasta finalizar diciendo cómo Fray Leopoldo supo sublimar la monotonía del trabajo, convirtiéndolo en oración. Esa rutina del trabajo que, en nosotros, genera tedio y aburrimiento al tener que hacer todos los días las mismas cosas, en Fray Leopoldo, por proceder del manantial de la oración de su vida, siempre era fresco todo lo que hacía, como si fuera la primera vez que lo hacía.
El día 8, antes de finalizar la misa, el H. Alfonso presidió el Tránsito del Beato Leopoldo, lo mismo que celebramos el de San Francisco, de cuya muerte se cumplen este año 800 años. La parte musical, tan importante en estos eventos religiosos, la llevó con maestría el H. Ismael, que bien derrocha fuerza y energía en estos eventos.
Todo comenzó con la decoración floral, hecha por tres jóvenes de León, David, Jairo y Alberto, que llegaron el día 4 y en tan sólo un día decoraron la imagen de Fray Leopoldo, (que este año tenía una novedad ya que, junto a los panes puestos a los pies de la imagen del Beato, abundaban las frutas de nuestra tierra: naranjas, granadas, manzanas, papaya…) el altar, la imagen de la Divina Pastora y las hornacinas del presbiterio: las flores hablan y cantan y y aquí alababan a Dios por las maravillas realizadas en su humilde Siervo Fray Leopoldo, detalle floral muy valorado por todos los devotos.
El H. Ismael ha cuidado todos los detalles al máximo; el que la portería estuviera bien atendida. En hacerlo todo bien, en atender a los devotos, se empeñaron con ahínco los hermanos de la Fraternidad, tanto en las misas como en las confesiones.

Al terminar la primera misa, celebrada en la cripta, el H. Alfonso, Vicepostulador de la Causa del Beato Leopoldo, bendijo el pan de Fray Leopoldo que, luego, se fue distribuyendo al final de cada eucaristía, llegando, por primera vez, hasta la misa de la tarde. Siempre se acaba antes, a pesar de que cada año se aumenta la cantidad, pero este año al bajar la afluencia de peregrinos por el río de borrascas que recorren Andalucía, sí hubo pan para todos.
Quizás el momento litúrgico más solemne de la fiesta fue la Eucaristía de las 12,30 presidida por Don José María Gil Tamayo, nuestro actual arzobispo metropolitano. Nos habló de Fray Leopoldo comentando la oración colecta de la misa propia. Pedimos a Fray Leopoldo la humildad, la pobreza y el amor a la cruz y fue desgranando estos temas en la vida del Beato. Tras finalizar la misa, Don José María bajó a orar a la tumba del Beato Leopoldo.
Las fotografías ilustran esta apretada crónica del ya memorable 9 de febrero del 2026.
Alfonso Ramírez Peralbo, Vicepostulador
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